El custodio

Rubén trabaja como guardaespaldas de un Ministro argentino. Sigue sus pasos dentro de un mundo que le es ajeno. Si el Ministro sale de su auto, Rubén sale del suyo. Si el Ministro gira hacia la izquierda, Rubén gira a la izquierda. Si el Ministro viaja a Mar del Plata, Rubén viaja a Mar del Plata con él. Si el Ministro va al campo con su familia el fin de semana, Rubén tiene que ir con ellos. Si el Ministro decide tomarse un descanso y dormirse un rato, Rubén tiene que vigilar a un hombre dormido. El Custodio nos acerca a un hombre que ha dejado de sentir su vida como tal, de ser protagonista de su propia vida. Sumido en esta especie de inexistencia irá moviéndose como una sombra en el mundo de los que le rodean.

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